Translate

Mostrando las entradas con la etiqueta trillizas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta trillizas. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de septiembre de 2016

Los parásitos asesinos

Mi esposa descubrió que Sarah se come las uñas y por estar metiéndose los dedos a la boca, ella olía horrible: como a babas secas, pero peor. Necesitábamos una solución para evitar que ella se comiera las uñas y además parar esa fetidez.

Se pensó en el viejo truco del ají untado en los dedos, pero en nuestro caso el remedio sería peor que la enfermedad. Los ajís que yo uso son tremendamente picantes, inclusive para los iniciados en esa afición culinaria ¿Qué tal que la niña se toque los ojitos u otras partes muy sensibles de su cuerpo, o que me toque los ojos a mí, o al que sea? Herida mortal prácticamente, y lo sé porque ya me pasó por accidente, pero esa es otra historia.

Paralelo al mal olor, la niña tenía un flujo nasal constante y el catarro ya debía haber pasado. Observando de cerca, mi esposa notó que el mal olor provenía de su nariz, de ese flujo nasal constante. "Algo tiene la niña, olé, olé, vení olele la nariz, ¡huele a podrido!".

El catarro mío no se había ido, mi olfato no gozaba de la agudeza habitual, pero pude percibir una mezcla de olores entre pecueca y carne podrida, proveniente de esa tierna naricita de dos años y algunos meses. "Sí, huele maluco, hay que lavarle la nariz". Discutiendo cómo habríamos de hacerlo miramos fosas adentro y concluímos que definitivamente había algo allí.

Una micrografía electrónica de un parásito carnívoro. Fuente 
Mi esposa se desesperó y empezó a desvariar mencionando que había que llevarla al hospital, que al día siguiente también y que tendríamos que faltar al trabajo. Las otras dos niñas lloraban pidiendo que les pusiera el video de Mr. Toot y el hermanito mayor apareció diciendo: "una bacteria se le está comiendo el cerebro, como vimos esa vez en Parásitos Asesinos".

¡Culicagao!

"Ah, se le comen el cerebro a la niña, ¿qué vamos a hacer? yo sabía que había algo, yo te dije que olía maluco, se nos va a morir, ¡tiene parásitos!"

En ese momento me vi obligado a enojarme y poner a cada uno en sus sitio: "Vos te vas a lavar los dientes y acostarte y vos te organizás para ir al hospital, no sabemos qué tiene, nadie se le come el cerebro... ", pero pensaba: ¿y si sí? La cosa se puso crítica con tres niñas llorando, yo cambiando pañales, ellas pidiendo Mr. Toot, el hermanito preguntando cosas y mi esposa desesperada por la salud de la niña. A fuerza de lidias salieron para el hospital y yo, en busca de paz mental, les puse el video.

Ires y venires, a esa hora ya no atendían en ciertas partes y mientras manejaba, mi esposa se comunicó con su hermana para contarle el caso. Ella la convenció de insistir en otro lado porque en las vacaciones estuvieron en el mar y en un lago, posiblemente si había una colonia de algo en su cabeza, yo le dije que fuera a Sainte Justine.

Varias llamadas actualizándome de la espera, hasta que por fin llamó a decirme que de la nariz le habían sacado lo que parecía el relleno de algo, unas fibras asquerosas. De inmediato en mi cerebro se reveló la película: 

En el paseo, Luis le regaló a las niñas unos peluches, que Dexter, el perro, trató de destrozar. Fin del paseo, llegamos a la casa y al bajar a las niñas del carro Sarah estaba feliz sacándole el relleno al peluche roto y poniéndoselo en sus orificios faciales, yo saqué todo lo que puede, sin imaginar que dentro de su nariz habían quedado restos.

Ya todo está bien

miércoles, 24 de agosto de 2016

El aprendizaje por imitación y experiencia

Ya conté antes lo complicado que es salir de la casa, pero hemos ido mejorando en ello y todavía no entendemos cómo es que lo logramos. Sin embargo de vez en cuando resultan imprevistos y finalmente llego tarde al trabajo, confiando en que los jefes entiendan que es una excusa válida.

Ese día, que mi olfato no olvidará, no pudimos encontrar la tarjeta de transporte de mi esposa, de manera que el plan matutino cambió y llevamos al niño a su sitio y a ella la conduje a su trabajo, luego las niñas a la guardería.

Faltando una cuadra para llegar a la puerta del edificio, empecé a escuchar un sonido detrás de mí y le pregunté a mi esposa que si alguna de las niñas se estaba "ahogando" -no quise utilizar la palabra correcta-. Ella, que sufría una tortícolis horrible, no pudo verificar y debí apuntar mi oído, solamente para constatar que efectivamente esa niña estaba vomitando la leche que había tomado más temprano, giré el cuello y vi cómo de su tierna boquita, salía en cascada la blanca regurgitación.

No sé si fue solidaridad o influencia, pero una de las niñas que iba en la tercera fila del carro procedió a imitar y ambas desencadenaron al unísono el desagradable sonido de una tremenda vomitada. Mi esposa le preguntó al jardinero, al llegar a la entrada, que si era posible conseguir una manguera para lavar el carro y a las niñas… Obviamente no, tampoco entrar al edificio, es un local del gobierno con mucha seguridad.

Despedí a mi esposa y tomé el camino de regreso a la guardería con todas las ventanas abiertas para respirar el aire de la calle y evitar el olor, mezcla de quesito podrido con pecueca*, manejando a 110 Km/h, mientras pensaba qué hacer. Lo primero fue avisar en el trabajo que iba a llegar más tarde y la razón.

Parte del plan ya lo tenía resuelto: dejaría a la niña limpia en la guardería mientras iba a a casa a ocuparme del desastre. Así fue, le dije a las profesoras que luego volvía con las otras dos sin dar ninguna explicación. Al llegar a casa, examiné la escena tratando de resolver la siguiente etapa y concluí que los diseñadores de las sillas de seguridad para los carros, nunca en su berrraca vida han tenido que limpiarlas de vómito.

Safé ambas sillas sin sacar a las niñas de ellas, montadas cada una en la suya, y aún amarradas con los cinturones, así las subí hasta el baño y las tuve que dejar un rato mientras esparcía bicarbonato sobre los asientos y tapetes del carro. Siempre, mi querido lector, trate de mantener bicarbonato de sodio en casa y en el carro, en la pañalera, en todo lado, será su mejor amigo.

Las saqué de las sillas y me dispuse a bañarlas y vestirlas para llevarlas a la guardería, los asientos podrían esperar un poco. En la guardería no dije nada, pero con la sospecha de que me llamaran más tarde por nuevos "incidentes".

Cuando volví a la casa, coco ya había ayudado un poco con la limpieza de los asientos. Cada uno lo metí a la bañera y a punta de cepillo y cepillo de dientes, lavé cada estría, hendidura, hueco y relieve de las chapas de los cinturones, porque los diseñadores de las sillas de seguridad para los carros, nunca en su berrraca vida han tenido que limpiarlas de vómito. Tuve que lavar los forros en los asientos porque gracias a una razón ilógica y desconocida, a este modelo no se les puede quitar ni el forro ni la espuma para lavarlos. Tenga en cuenta eso cuando vaya a conseguir los asientos para sus hijos.

Usé jabón líquido para trapear pisos y blanqueador en polvo.

En el carro, la porquería no fue tanta y bastó con "barrer" el bicarbonato esparcido y limpiar luego con paños húmedos de Clorox. Pese al esfuerzo, ese olor característico penetra todo tipo de tejidos, incluyendo los nasales, y estuvo de pasajero en el carro al menos por una semana. Lo bueno es que era verano y podíamos andar con las ventanas abiertas.


*pecueca
nombre femenino
AMÉRcol. desp.
Olor fétido que despiden los pies de una persona por falta de aireación o higiene.
Google.ca

lunes, 2 de mayo de 2016

Los dos años

Los bebés heredan todo tipo de cosas
Las niñas acaban de cumplir los dos años y con el desarrollo de sus personalidades y sus distintas habilidades motoras y congnitivas, vienen otros hitos importantes en el crecimiento y crianza de los bebés. Ellas ya pronto estarán listas para abandonar los pañales y librarnos a nosotros de esa carga bastante pesada en el bolsillo.

Si usted quiere saber cuándo sus trillizos están listos para hacer solitos en una bacinilla (pelela, orinal, perico, mica, bacín o dompedro), hay unos signos a los que debe prestar atención:

  1. Se quitan la ropa, incluyendo los pañales
  2. Avisan cuándo hicieron #1 o #2
  3. Se angustian por tener la carga en el pañal
  4. Muestran el paquete atrás con molestia, llanto o preocupación
  5. Se refieren a cualquier cosa sucia como "popó" o "caca"
  6. Avisan cuándo otra persona (o animal) hizo
  7. Reconocen el propósito de un asiento sanitario o cualquier cosa que se le asemeje.
  8. Juegan que hacen #1 o #2 y saben para qué son el papel higiénico y los pañitos húmedos

No obstante, las trillizas son personas distintas con momentos de desarrollo diferentes y las tres no están en el mismo punto respecto a esa materia. A ellas hay que entenderlas como personas diferentes con necesidades diferentes.

Uno de los regalos de cumpleaños, fue la tercera bacinilla (ya teníamos dos) para evitar las peleas que estábamos teniendo entre las niñas por sentarse a "departir" en ellas. En la se caja incluye un manual de instrucciones de uso -porque es de tres usos distintos- y las recomendaciones para que los niños aprendan a utilizarla:

Sugerencias para aprender a ir al baño

Aprender a ir al baño puede crear entusiasmo y también ser problemático. Estas son algunas sugerencias para hacer que el proceso sea más fácil.
  1. Tenga paciencia. Brinde a su niño el tiempo que él o ella necesitan para aprender. Es importante permitir que su niño decida la rapidez del aprendizaje, pasando de un paso al siguiente por vez. Tenga en cuenta que algunas veces los niños actúan más allá de su propia comodidad. ¡Su paciencia será la clave!
  2. Explore. Sugiera a su niño de que se siente en la pélela, al principio con los pañales puestos y hasta completamente vestido. Al principio, le convendría consultar a otros pares para ver qué sugerencias les han sido útiles.
  3. Anime. Aunque no pase nada las primeras veces, no muestre que se siente defraudado. Haga que su niño se sienta contento por haber pasado un rato en la pelela.
  4. Apunta. Especialmente para varones. Comience con el niño sentado y asegúrese de que se siente lo más atrás posible en el asiento. Parte del proceso de aprendizaje en la pelela para los varones es aprender a apuntar y orinar hacia abajo. ¡Esto ayudará a limitar los derrames!
  5. Repita. Llega un momento en que conviene preguntar a su niño cada 15 a 30 minutos si él o ella quieren sentarse en la pelela. Nada ocurrirá en algunas ocasiones, pero su niño comenzará a aprender Ia sensación de necesitar ir a la pelela.
  6. Progrese. Primero use el sistema de la pelela en el suelo y luego puede tratar de poner el asiento para aprender en su inodoro. Esto brindará al niño una experiencia más realista.
  7. Proteja. Hasta que él o ella estén secos durante un largo periodo durante el día... es una buena idea seguir usando los pañales en el niño durante la siesta y para dormir a la noche.
  8. Mantenga la perspectiva. Recuerde que las aptitudes de su niño se desarrollan todas al mismo tiempo. Progresar en un aspecto puede significar retrasarse o causar retrocesos en otros aspectos. Algunas veces necesitan retrasarse porque hay otras cosas que ocurren en sus vidas, como el nacimiento de un hermanito o el comienzo del jardín de infantes.
  9. Celebre. Cada pequeño éxito es una oportunidad para celebrar.

Pero otra cosa es la experiencia…

La mañana siguiente después del cumpleaños sentamos a las tres niñas en las correspondientes bacinillas animándolas a que hicieran lo suyo, hasta el hermano mayor participaba con arengas para que ellas depositaran ese regalo que solamente es bienvenido en los bebés. Sarah que tiene un gusto más sencillo se sentó en una plástica que no tiene decorados, Mariana utilizó el trono de "Diego-Go" que perteneció a su hermano y Victoria, que desde esta edad ya es fanática de Minnie Mouse, se entronó a estrenar el regalo.

Sarah no duró mucho sentada y se entretuvo con otro asunto, Mariana quería utilizar también la bacinilla de Minnie y expulsó a Victoria del asiento... porque tiene una palanca feliz que al ser bajada emite el sonido "hip-hip Hurra!". Victoria se las arregló para volver a su sitio y mientras lidiábamos con Mariana enojada, Victoria saltó del asiento. Fue mi hijo quien notó: "huele feo, alguien hizo popó".

Volteamos a mirar y Victoria corría triunfante mientras que fuimos a mirar el producido y

¡Se lo comió coco!

REMATE: esa bacinilla de peltre la bajé de Internet... ¡no me crean tan puerco!

jueves, 7 de abril de 2016

El Baño

Victoria, Mariana y Sarah
Es difícil describir cómo se conecta uno con los hijos con amor de padre. Una de las maneras que recomiendan los versados en pediatría es el contacto piel a piel con los prematuros y el baño con bebés mayorcitos.

Yo me encargo de bañar a las trillizas y ponerles las piyamas para acostarlas en sus camitas. Si no me voy a concierto o tengo reunión de trabajo, es una labor que hago todas las noches (porque de día nos tendríamos que levantar tempranísimo).

Esta noche, como casi todas hace casi dos años, llevé a las niñas a la bañera. A ellas les gusta jugar con el agua. Victoria además se la toma con todo y jabón. Ya les he enseñado las partes más importantes para bañar y logré distraerlas "haciendo cachitos" para echarles el champú... todo es un juego.

Si me descuido ellas pelean porque una le tocó un pie a la otra o porque esta no se deja hacer los cachitos de aquella. Se ríen, lloran, gritan y hasta cantan y bailan.

Cuando están difíciles o muy cansadas utilizo el celular para ponerles videos y entretenerlas. Casi siempre funciona. Han aprendido cuál es la toalla de cada una y  cuando las saco, ellas, por el color de la toalla, ya saben quién sale del agua.

Las toallas son rosada, morada y amarilla; un regalo de la "madrina universal", cada una marcada con su nombre. Para sacarlas del agua empiezo con la que se aburra primero.

Hoy empecé con la toalla morada. "SAÍTA" dijo Mariana... entonces saqué a Sarita y la envolví con la toalla, siempre con mucha ternura las llevo cargadas contra mi pecho para secarlas, ponerles los pañales y la piyama.

Toalla rosada: "VITOYA" anunció Mariana que quedaba sola en la bañera. Ella estiró los bracitos para ayudarle a salir e igual que con su hermana mayor, la envolví tiernamente para secarla y la puse en mi pecho para llevarla a ¡aaaaaaa aaaaaaaaaa!

¡Jueputa! ¡Me mordió una tetilla!

martes, 12 de enero de 2016

Las personitas

Al principio se denominaban Bebé I, Bebé II y Bebé III. una manera de diferenciar a cada una en el vientre materno para los seguimientos con las ecografías. No tenía sentido nombrarlas porque era posible que cambiaran de posición y evidentemente se prestaría para confusiones.

Mi esposa muy valientemente soportó una barriga asimétrica en la que albergó estas niñas encantadoras y que fue terreno definitivo donde se definieron sus caracteres.

Bebé I: estaba ubicada cerca del cuello uterino, encajada de cabeza en el hueco pélvico y aguantó el peso de sus hermanas siempre que la madre estaba de pie. Se acomodaba de vez en cuando, como tratando de "desembarazarse" de sus dos hermanas. Nació siendo la menos pequeña
Bebé II: una calma terriblemente sospechosa, apenas se movía, pero generalmente parecía que fuera por los empujones de las otras dos. Por ella siempre preguntábamos en las observaciones, nos preocupaba mucho su quietud.
Bebé III: el alboroto en ese ambiente hermético, la que no dejaba dormir empujando las tripas de la mamá y a las hermanitas, en constante actividad. Nació siendo la más pequeña.

Así tal cual, en ese orden nacieron en la cesárea, y así tal cual las nombramos por orden de aparición, con el orden en el que encontramos los nombres que nos gustaron y que funcionaran en tres idiomas sin problemas. En la sala de prematuros, Sarah que es la mayor por cuatro minutos, era la que estaba más preparada para irse a su casa, bebía su leche sin dificultades y no necesitó más de 24 horas de encubadora.

En cambio, sus hermanitas tuvieron que ser alimentadas con sonda endogástrica por varios días porque el reflejo de succión no estaba bien desarrollado. Además su bajo peso, era algo delicado, pero no grave. Victoria estaba en otra sala donde desfilaron otros bebés con problemas o dolencias, pero era solitaria sin sus hermanas. La pajarita, como le decíamos al nacer, era diferente al llorar y al hacer la terapia del papá canguro. Yo podía sentirlo aunque honestamente no sé cómo explicarlo.

Mariana compartió la sala con Sarah, y era fácil comparar el desarrollo de una con la otra, verla con esos tubos y electrodos era triste, mientras que Sarah dormía sin tanto alambre y sin encubadora. Pero así pequeña y frágil (como en la canción de Sabú), era muy activa y sola se arrancaba las sondas y electrodos queriendo ser libre.

Las tres son distintas físicamente y sus caracteres son también diferentes; seguramenbte marcados por esos primeros momentos de vida en el vientre.

Sarah tuvo un liderazgo los primeros tres meses, que fue usurpado por Mariana, la menor de las tres. Victoria, aunque comparte con sus hermanitas y hermano mayor, prefiere juegos solitarios o sentarse donde no estén los demás; como si recordaran esa sala en la unidad de neonatos.

La mayor al nacer ha sido la que ha presentado de manera más tardía su desarrollo psicomotriz. tardó casi un mes más en aprender a caminar y las primeras palabras de ella fueron tardías con relación a las otras dos trillizas.

Sarah, Victoria y Mariana hace algunos meses
Victoria es la segunda. Segunda al nacer y segunda en hacer todo: las primeras palabras, sentarse, caminar, "dar besitos". Aunque no habla mucho, su vocabulario es más amplio que el de Sarah -al menos en lo que alcanzamos a entender en esa mezcla de bebé, francés y español- De preferencias más individuales es la de mejor apetito y disciplina en la mesa, es la que menos se pone de "chapapo" (chapeau=sombrero) la comida y la que menos le tira comida a coco.

Mariana nos sorprende todos los días con los avances en su desarrollo. la última en nacer ha sido la primera en hacer todo. Cuando Sarah dio sus primeros pasos, Mariana ya estaba corriendo por la cocina, subiendo y bajando las escalas y tratando de brincar para coger las cosas altas. Sus hermanitas dicen palabras, ella ya puede combinarlas para dar sentido a expresiones y en ocasiones hace razonamientos lógicos: le puse unas manoplas para el frío y ella me dijo: "papato mano" (zapato mano), o juega diciendo "bobigo ¿tone ta?" (¿el ombligo dónde está?).

Ella aprovecha cuando sus hermanitas se descuidan y les roba el tetero y sale corriendo y se esconde, Sarah sabe dónde se guardan los teteros y cuando la puerta de la nevera está abierta, camina rápido, se escabulle, lo agarra y se escapa. Victoria ve eso y llora señalando.

Ellas tienen comportamientos y gustos diferentes para todo: el baño, la manera de vestir (así de jóvenes), la comida y las relaciones con las personas. Son trillizas, pero no son un trinomio indivisible y distinto como el Misterio Católico ni son partes de un mismo todo como los technobots.

Todo lo dicho, es una razón importantísima para mí para no uniformarlas ni normalizarlas como gemelas idénticas, porque no lo son y jamás serán iguales, además ya es suficiente con enontrarles toda la ropa necesaria y el mantenimiento que eso requiere, como para preocuparme porque la camisa de esta tenga que ser igual a la de la otra.

martes, 3 de noviembre de 2015

El perrito

¿Entonces qué van a hacer con el perro? Preguntaron algunos cuando dimos la noticia del embarazo múltiple, porque para ellos en un mundo antimascotas o de higiene extrema es inconcebible que el hogar sea compartido con animales cuando hay bebés.

Pero para nosotros, coco, el tekel de ojos verdes, es parte de la familia y no hemos tenido ningún motivo para sacarlo de nuestras vidas. Aunque no se destaca por su inteligencia, no hace trucos, ni participa en concursos de obediencia; es un buen perrito que en términos generales quiere a la gente y los niños. Hay excepciones con algunas personas y un pitbull que pasea un caleño.

Coco, el tekel de ojos verdes, en su puesto de trabajo
Si usted tiene mascotas y bebés puede consultar sobre los consejos que dan para que las mascotas compartan con los niños, no es cuestión de grandes arreglos ni cambios de rutina. Algunos de esos consejos los aplicamos y han dado buen resultado, otros simplemente no los seguimos porque no tenemos tiempo.

Cuando llegaron las niñas prematuras, coco olfateó mucho "eso" que había nuevo en nuestro territorio y se demoró una semana en acostumbrarse. Nunca fue brusco ni agresivo.

Evidentemenete hay que tener cuidado en la manera en que las bebés se acercan al perro. la mente de un bebé es curiosa y sin reservas y se le puede ocurrir cualquier tipo de cosas. Una de ellas una vez sintió cierta curiosidad y estiró su dedito para tocarle a coco eso arrugado que tiene debajo de la colita. Como padre usted tiene que ser más veloz que un rayo y más delicado que una mariposa para evitar ese tipo de contactos indeseados. Los bebés son bruscos: arañan, halan, golpean y muerden, y aunque coco tiene una paciencia superior a la de Job, no tolera que se le acerquen cuando come… gruñe, pero no ataca.

Ellas han aprendido que el perrito se acaricia "pasito" (o pacito) y les gusta cuando él corre como loco por la casa. Para los niños es beneficioso compartir con las mascotas, y para nosotros ha sido conveniente. Imagine usted, querido padre lector, que está dando de comer a tres bebés al miso tiempo y en ocasiones lo que usted ofrece no les apetece por el sabor o la textura o simplemente de eso ya tienen suficiente. El reguero en el piso es una cosa de locos, se nota solo en los restaurantes y en las salidas familiares, porque en la casa coco se encarga de desaparecer la mayoría de esos descartes alimenticios. Uno de esos amigos que no tiene mascota me dice cada vez que lo ve que él tendría un perro nada más para que le recoja el reguero que hacen los niños.

Nosotros somos "gente perro" -transliterado de la expresión en inglés-, pero los gatos, aves y peces y hasta ciertos reptiles pueden ser también muy buena compañía para los bebés -aunque un brasileñito mató una culebra a mordiscos, imagínese lo que le haría a un canario-. Pensando en los gatos, a veces se pasan de locos, aunque es parte del aprendizaje de ambos.


Si usted tiene mascotas y esperan un bebé, o dos, o tres, o más, no se deje echar cuentos contra su animalito y procure seguir los métodos necesarios para acomodar la vivienda y las mascotas a la nueva vida, porque para ellos también es importante su atención, cuidado y afecto.

viernes, 19 de junio de 2015

El mejor oficio del mundo

Me gusta el metal, los gruñidos en la música ruda y áspera, me gustan las películas de tiroteos y violencia, me gusta todo lo que tiene que ver con la lucha entre el bien y el mal. Me gustan las "catapilas" y todo eso que de niño uno fantasea como los astronautas, bomberos, policías, carreras de carros y motos. Me gusta el periodismo decente, me gusta cocinar y la ciencia también.

Pero ahora lo que más me gusta es ser papá. Con mi hijo mayor (ahora con seis años) tuve la experiencia y el aprendizaje inicial. Aprendí a ser uno de esos papás modernos que se encargan de sus hijos y de las labores de la casa, a cambiar pañales con un virtuosismo digno de cualquier guardería ocupada y a entender el lenguaje no verbal de los infantes.

Ahora con las trillizas, todo ese conocimiento previo se ha explotado inmesurablemente y le he cogido el gusto a "jugar con muñecas". Bañarlas y vestirlas, peinarlas (salvo la mayor que todavía es calvita), darles la comida y cuidarlas en sus fiebres, es fuente de plena felicidad para mí.

Ser el papá de los cuatro niños, y en especial de las trillizas, ha incrementado en mí ese instinto paterno que hasta se desborda en otros niños. Ayer fui voluntario en los Jeux Perraulimpiques* y estar en contacto con tantos niños desconocidos a quienes les tomé un cariño instantáneo me hizo sentir que la vida vale la pena en pequeñas cosas de la vida y sobre todo en los niños, para algunos de ellos fui papá prestado por algunos minutos.

Mi camino como papá, aunque ya bastante intenso, apenas está empezando y lo estoy disfrutando como nunca antes había disfrutado algo en la vida. Sé que todas las historias de vida son diferentes, pero en el día del padre mi deseo es que cada niño pudiera tener a alguien que lo ame como yo amo a mis hijos.

A todos los papás, hoy les extiendo las felicitaciones que merecen y también a esas madres que por alguna razón no cuentan con un compañero de vida que sea papá de sus hijos, hoy felicito a esas mujeres que solas o en compañía también son padres, pero especialmente a esos padres que no cuentan con una compañera y que también son madres.

Por la distancia no puedo celebrar este día con mi papá y mi abuelito, ni con mis hermanos que ahora también son padres, pero ellos sabrán que ahora los entiendo y comparto eso de ser papá, que es un asunto que se debería celebrar siempre: en cada baño, en cada comida, en cada juego, porque ser papá es un oficio de todos los días, de todas las horas. Se equivocó Gabriel García Márquez cuando dijo que el periodismo es el mejor oficio del mundo.

DUDA: ¿Habrá sido don Gabo un buen papá, disfrutaba él ser padre?

*Juegos Perraulímpicos... porque el colegio se llama École Charles-Perrault (el que escribió Caperucita Roja, entre otras cosas)

jueves, 4 de junio de 2015

La leche

Una de las primeras preocupaciones cuando uno aterriza del impacto de saber que es padre de trillizas, es cómo alimentar a tres cuando la madre, cualquier madre, tiene solamente dos fuentes naturales para proveer del mejor alimento del mundo a sus bebés. Aunque circuló una foto falsa de alguien que pudo haber tenido el problema resuelto.

En los primeros días las bebés estuvieron en la unidad de neonatos, donde especialistas se encargaban de mezclar la leche de tarro (o de fórmula, para ser más elegantes) con la que produce la mamá. Esas primeras extracciones se limitan a unas cuantas gotas que son vitales para el desarrollo de los bebés, especialmente los prematuros.

En la misma sala se debe hacer un entrenamiento piel a piel con los bebés, en el que la madre insiste para que los recién nacidos aprendan a succionar del seno, sobre todo cuando a 35 semanas de gestación o menos, ese reflejo instintivo no está bien desarrollado. Tampoco en la madre, dar pecho no es tan sencillo como uno se imagina y además en algunas culturas es tabú. Para promover la lactancia materna existen varias instituciones en el mundo, entre otras, la Liga de la Leche, que tiene acción en múltiples países y se dedica a acompañar a las madres -familias- lactantes en la "mecánica" y en otros aspectos culturales e inclusive legales, pues la lactancia en público a veces es reprimida por las autoridades en ciertos lugares, una madre fue expulsada del Metro de Medellín por darle pecho a su hijo y otra en el Museo del Prado, en España, las historias son innumerables.

En fin, para documentarse hay muchos recursos e instituciones. Mi esposa fue referida por el hospital a una doctora especialista en el asunto de dar pecho, y no es que ella sea una nodrisa superproductorta, sino que enseña a las madres a cumplir con esta hermosa, pero extenuante labor y si es necesario, les receta medicinas y vitaminas para que la producción lactea aumente, en el caso de bebés múltiples, muy necesario. La "doctora de la leche", como le llamábamos para hacer una referencia, le enseñó la técnica adecuada para "enchufar" la bebé, la otra bebé y la otra bebé; la manera de sentarse, cómo usar los cojines de soporte y hasta cómo aliementar dos bebés al mismo tiempo.

Pero aunque la lactancia encierra una cantidad de cosas positivas, como el lazo físico entre madre e hijo, el tiempo invertido en ello era demasiado, además a no todos los bebés les parece entretenido alimentarse del pecho materno -ni del paterno... se ve venir la broma-. Por eso es imprescindible la extracción de la leche, y en el mercado existen cientos de aparatos manuales y eléctricos que ayudan a la mamá a sacar la leche para darla en tetero a sus hijos. Ciertamente existen otros bemoles de la lactancia, como el daño que la succión prolongada y la saliva del bebé pueden provocar en la piel de la madre y otras consecuencias poco glamurosas que no voy a detallar.

Este es el kit que usó mi esposa
En el caso de múltiples, que es lo que abordamos aquí, las bombas manuales no son opción, salvo en caso de emergencia. El bombeo manual es más cansón y doloroso que que quitarse la barba con depilador de cejas. Las marcas más recomendadas para los estractores eléctricos son Avent (Phillips), Medela y Ameda; existen otras como hay marcas de teteros y accesorios para bebés, pero estas tres, según las críticas, la doctora de la leche y unas asesoras en la Liga de la Leche, son las mejores. Son costosas, pero en poco tiempo notará que la inversión vale la pena.

Aquí en Montreal, las farmacias ofrecen en alquiler máquinas profesionales, como las de los hospitales, pero el costo es prohibitivo y al hacer cuentas siempre sale mejor comprar la maquinita de uso casero.

Mi esposa estuvo extrayendo su leche para las niñas con una disciplina admirable, no solamente por que ella produjo el mejor alimento para mis hijas, sino porque al faltar a la extracción, ella, como toda madre lactante, se exponía a una mastitis y a la incomodidad de estar llena.

Esas lechitas suyas eran intercaladas con la leche de fórmula, pues aunque ella tuvo buena producción, tampoco la cantidad daba para las trillizas las 24 horas del día. Luego de haber cumplido el primer año, las niñas ya estaban en capacidad de recibir leche de vaca, y con ese nuevo paso en la nutrición infantil, se dijo adiós definitivamente a los 15 minutos durante 4 y 3 veces al día de "conectarse" al ronroneo del aparato.

Usted no podrá ser "la tercera teta", pero sí será de gran ayuda con la administración y gerencia de los teteros, dando teteros y con una manito en el lavado y secado de los accesorios del aparato. Créame que su pareja se lo agradecerá.

REMATE: no probé la leche materna, no me interesa. Pero muchas veces recordaba la escena de Borat cuando se entrevista con un funcionario.
Traducción
Borat: Somos buenos amigos con Bob Barr, sí?
Bob Barr; Eso espero
Borat: Hay una constumbre... tengo queso... para empezar
Bob Barr: Gracias
Borat: Mi esposa, ella hace este queso
Bob Barr: Muy bueno
Borat: Ella lo hace con la leche de su teta

lunes, 6 de abril de 2015

El día que hice pan

Llevo muchos años cocinando y nunca había hecho pan, años de antojo hasta que me decidí. Aquí en Montreal la Semana Santa no es como en Colombia, las empresas dan libre el viernes o el lunes (de pascua), y en la mía fue el viernes, pero la guardería y el colegio de mi hijo cerraron el lunes y debí quedarme en casa con los cuatro.

Y escogí ese día para hacer el pan.

Esperé hasta que las tres se durmieran al rededor del medio día, mientras ponía la ropa mojada a secar en la máquina le pedí a mi hijo de seis años que me diera una mano. Mientras empecé el desastre de la masa, ellas se fueron despertando una a una llorando, debí suspender por un rato.
Una de ellas tenía el pañal tan desbordado, que lo obliga a uno a decir groserías. Tuve que ir a bañarla urgentemente mientras su hermano las vigilaba en la sala. Bañada, fresca y vestida, procedí a cambiar a las otras para evitar nuevos desbordamientos.

Amasé el pan, resultó más duro de lo que pensaba y dejé la masa reposando. Mientras tanto me fui a doblar ropa mientras les echaba ojito a las trillizas y veía Game of Thrones y el niño en otro lado veía una película de los Muppets, ¿o era yo el de los Muppets y él Game of Thrones?

Una de ellas empezó a llorar con una angustia terrible, y precisamente suceció lo temido, al parecer el almuerzo no les cayó bien. Pausa al DVD y corra al baño a lavarla. Ya era tiempo de continuar con la masa... de pan. La partí en cuatro, hice bolas que se marcaron con unas cortadas en × y otro rato de reposo para que la levadura actuara otro poquito.

Tiempo de teteros. Ensayé darles jugo de manzana, pero fue un fracaso: estaba tan dulce que ellas se ahogaban, aunque parecía gustarles, sus gargantas no estaban preparadas para ello. De todas maneras tomaron casi la mitad cada una... mientras bebían: doblar ropa y Game of Thrones.

La masa había crecido casi el doble, momento de meterla al horno y volver a mis labores: cuidar niñas, doblar ropa y ver Game of Thrones. Pasó más o menos una hora y el pan estuvo listo. Lo saqué a enfriar y mi hijo y yo probamos. A él no le gustó, a mí me pareció que quedó bueno, como los panes italianos del mercado con costra dura y miga densa; y a las trillizas les fascinó, les di a probar y al terminar lloraron por más.

Otra habilidad más para la hoja de vida

lunes, 23 de marzo de 2015

El trajín de la mañana

El día laboral comienza a las cinco de la mañana, cuando en el celular suena Sympathy for the Devil en la versión de Guns n' Roses y toca deslizar el dedo sobre la pantalla para apagar la alarma, pero siempre decido que nos quedamos otros cinco minutos que soy capaz de cumplir a raya, excepto una vez que se conviertieron en 20.

No, un momento. El día laboral comienza la noche anterior. Si usted tiene trillizos como yo, y además otro hijo mayor y un perro, el tiempo no da para levantarse a las cinco e irse a las 6:55 a.m., que es nuestra hora límite para que yo pueda alcanzar el tren que me lleva al trabajo.

La noche del día anterior es fundamental para adelantar tareas que ahorrarán tiempo en la preparación de la mañana. Para el lunes, obviamente nos preparamos el domingo, que es nuestro día de limpiar la casa, pues el sábado lo dedicamos a descansar, y no es que seamos judíos, sino que después de cinco días con este trajín, el sábado solamente queremos descansar.

Del lat. dominĭcus [dies,], [día] del Señor


En el "día del señor" lo primero que yo hago es asegurar la afeitada, una tarea que no me gusta hacer y que ya he dejado solamente para ese día, son cinco minutos menos que usaré en las mañanas posteriores. Ya se imaginan que mi rostro el sábado está un poco tosco, quizá sirve para reflejar el paso de los días y el cansancio.

Durante el día organizamos la casa y evitamos el potente llamado de Morfeo. En la noche preparo el almuerzo para el lunes y empaco las loncheras de mi esposa, mi hijo y yo. Dejo organizados en la nevera los tres conjuntos de coca*, yogur, fruta, barra de granola y para ellos juguito en caja. Luego bañamos y vestimos a las niñas con ropa muy cómoda con la que dormirán y se irán a la guardería al día siguiente. Es normal que esa ropa no dure mucho, a veces hay que cambiarlas de nuevo antes de acostarlas porque los pañales no aguantaron el embate biológico de las bebés.

Una tarea de la noche dominical es sacar el reciclaje. Nosotros separamos los desechos recuperables en la casa en unas bolsas destinadas a ello, que son vaciadas en una caneca azul especial que debe ser puesta en la acera, al alcance del camión recogedor, todos los lunes. A veces lo hace mi esposa, a veces lo hago yo. Esa caneca y la basura se pueden depositar en la esquina entre las 7:00 p.m. del día anterior y las 8:00 a.m. del día que se recoje.

Después de que comimos y se lavaron los platos en una máquina que es parte de la familia, damos la papilla y los teteros a las niñas y despachamos al niño a dormir (cosa que no es tan sencilla). Ellas se empacan en los taleguitos -porque los tabaquitos ya les quedan pequeños y al aprender a moverse los desbaratan- y se arrullan para llevarlas a sus cunas. Mientras eso, el hijo se empiyama, hace pipí, se lava los dientes después de que se ha tomado su Ovaltine tibia y se acuesta; ahí se va al menos media hora.

Ya sin niños, mi esposa o yo lavamos los teteros nuevamente y preparamos la leche de tarro o materna para hacer una teterada de seis unidades que es menos complicada que antes. Cualquiera de los dos prepara el uniforme del colegio del niño para que también quede listo y lo deja en su habitación.

Temperatura del 24 de marzo,
segundo día de primavera.
-15ºC, se siente a -26ºC 
por el viento y la humedad
Hechos los teteros, ella se dispone a extraer la leche materna y yo pienso qué comemos de merienda y me encargo de servirla. Antes de acostarnos a dormir al rededor de las 11:30 p.m, yo saco la tripa de pañales para dejarla en la puerta y a la espera de su fiel compañera: la bolsa de basura. Nos lavamos los dientes, nos ponemos la piyama, verificamos la temperatura exterior para la mañana siguiente y a dormir hasta las dos o tres que empiecen dos de ellas a pedir teteritos.

Ahora sí, tras dormir un poco, pasados los cinco minutos después de la alarma, comienza la carrera para salir de la casa. Mientras yo me baño y me visto ella se extrae su leche y prepara los accesorios para llevar la máquina al trabajo (pronto hablaré de la vida con leche materna). Finalizadas esas labores tendemos la cama juntos -o a veces ella sola- y ella se va a duchar mientras yo bajo a la cocina a preparar los cafés y la Ovaltine del niño, me tomo mis cinco pastillas reglamentarias, saco los conjuntos de la nevera para ponerlos en las tres loncheras, cambio la bolsa de la basura y le pongo la comida a coco, el perro.

Ella se está vistiendo mientras yo levanto al niño y lo llevo al baño, el se moja y yo me lavo los dientes... hay que estar diciéndole que se enjabone, que se moje, que termine, que se seque, etc... sigue dormido. Mientras va a vestirse con la presión nuestra, yo voy a sacar al perro, la tripa de pañales y la basura. Hoy hizo un frío que pela, pero dicen que en una semana más ya las temperaturas serán menos peores. Cuando vuelvo con el perro, esposa y niño están vestidos y ella termina de preparar el desayuno de ellos, yo solamente salgo con mi café o chocolisto, se sientan a comer mientras yo continúo despertando a las niñas para darles su biberón, cambiarles el pañal, ponerles lo zapatos, porque hay que ponerles zapatos, y empacarlas en sus trajes de invierno con gorrito y todo.

Mientras se empacan las niñas se pone a calentar el carro. No es de carburador, no necesita calentar el motor, ¡nosotros necesitamos que se caliente para no morirnos de frío! Niñas abrigadas, mi esposa recoje sus cosas para salir, incluyendo el morral del niño y su menaje. Voy metiendo una a una en sus silltas de bebé, hay que amarrarlas bien y verificar que queden cómodas, Se monta el hijo al carro, me aseguro de que tenga su cinturón bien puesto y regreso a la casa: "¿qué falta?" "solamente yo", me responde ella, 6: 55 a.m. (más o menos) y nos montamos al carro. Primera parada, 7:00 a.m.: en la guadería ella entra y se quita las botas (porque en todas las guarderías en Montreal obligan a entrar descalzo para no ensuciar) yo saco a la primera niña y se la entrego en la puerta, ella la lleva hasta el salón mientras voy por la segunda y así hasta terminar la trillizada.

Segunda parada: ella me deja en la estación del tren con uno o dos minutos de ventaja antes de que llegue el transporte. Marco mi tarjeta, me encajo los audífonos, pongo mi música, saco la lectura de turno y me paro en la plataforma para embarcar a las 7:13 a.m. De mi esposa y mi hijo no sé, a menos que algo desafortunado ocurra. Entro al vagón que siempre me lleva de pie, y disfruto mi lectura para ir al trabajo... si usted y su pareja trabajan y tienen trillizos o simplemente más de dos hijos que incluyan bebés, es posible que su trajín sea muy similar al mío.

Y en la noche, continúa el ciclo durante cinco días, salvo que la basura se saca solamente lunes y jueves y el reciclaje nada más los lunes.

*Coca le decimos en Antioquia al recipiente casero en que se llevan los fiambres o almuerzos.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Los aparatos

Cada vez aparecen más cosas para la atención de los bebés y la comodidad de los padres, tanto que a veces uno se pregunta: "¿Cómo hacían antes para criar tanto niño sin estas cosas?". La vida moderna y el mercado intentan facilitarnos la labor de padres, y efectivamente hay algunos aparatos que ayudan, y otros que son más que todo lujosos o gadgets para criar niños mimados.

En los hospitales no tienen muchas de esas cosas porque existe personal encargado de tareas específicas, profesionales dedicados a labores mucho más "elevadas". Pero tienen otras que a veces uno las quisiera tener en casa. Uno de mis antojos de papá es el termómetro infrarrojo (aunque parece ser que no es tan bueno) porque el que hemos usado de medición de contacto axilar o anal no es muy práctico cuando el bebé se retuerce llorando. Recuerdo uno que tuvimos cuando mi hermano menor era bebé, una banda plástica que reaccionaba con la temperatura al contacto, pero de esos no he vuelto a ver en Canadá.

Hablando de termómetros, existen unos para verificar que el agua de la bañera tenga la temperatura adecuada, pero en mi opinión es un gasto innecesario, a no ser que quien vaya a bañar al bebé, o las bebés en nuestro caso, no esté dispuesto a mojarse la mano para sentir la tamperatura del agua. Los hay con distintas formas y funciones, pero yo confío más en mi piel. Hay termómetros para la temperatura de los teteros y las papillas, pero cuando uno tiene trillizas, esas cosas añaden trabajo innecesario que se soluciona con el simple tanteo, viejo truco de madres y abuelas.

Parece que la temperatura es fundamental en todo. Otro aparato que es indispensable es el calentador de teteros. Existen muchos tipos de estos aparatos, unos más complejos que otros que hasta indican la temperatura deseada y algunos albergan hasta dos botellas; los hay portátiles y para el carro. Nosotros tenemos dos: uno en la cocina y otro en nuestra habitación. Ha habido momentos en los que he deseado tener tres calentadores funcionando al mismo tiempo para satisfacer a las tres niñas lo más pronto posible, pero a pesar de que los llantos pueden angustiar, pienso en el consejo de una enfermera y la pediatra: hay que dejarlas llorar un poco.

Para la tranquilidad de los padres también hay monitores que ayudan a vigilar a los bebés cuando ellos están en otra habitación. Los presupuestos pueden definir qué tan detallada puede ser esa vigilancia. Hay monitores sencillos de dos estaciones tipo walkie-talkie y otros sistemas con cámaras de video, hasta se podría montar un circuito cerrado de televisión que puede ser monitoreado desde un celular.

Uno de mis favoritos es el Diaper Genie, una especie de caneca que sirve para botar los pañales sucios y resguarda el hogar de malos olores. Existen varios estilos y funciones, pero básicamente lo que hace este aparato es que aisla con un juego de tapas y pedales a los elementos contaminantes dentro de una bolsa sin fin (que sí tiene fin, y hay que mantener los repuestos). Nosotros tenemos el más alto en la foto, es casi que otro miembro de la familia.

Izquierda: papá sencillo. Derecha: papá élite
¿Cuál tripa de pañales es más fácil de manejar?
La bolsa es un tubo de plástico que se va desenrrollando con el uso; los modelos élite sellan cada pañal individualmente, mientras que los modelos sencillos (como el nuestro) dejan a todos los pañales en la misma bolsa. En ambos casos usted obtendrá una especie de tripa, pero prefiero la tripa sencilla que la élite. Como cosa curiosa, buscando las fotos de "la tripa", no vi ni una sola de una mujer encargándose del bulto.

Los móviles son un elemento más importante para los padres que para los hijos. Ellos nos sirven para ganar un poco de tiempo mientras los bebés se entretienen y nos vamos a alistar los teteros, sacar los pañales nuevos de la bolsa o preparar la ropa de dormir. También hay para todos los gustos y bolsillos, he visto unos que proyectan imágenes en el techo y que tienen hasta humidificadores o falsas peceras luminosas. Los nuestros fueron adquiridos en un bazar y tienen cajitas musicales, de esas a las que se les da cuerda.

El humidificador es otro aparato que es fundamental en ambientes secos. En Canadá gracias a las estaciones, en otoño, invierno y primavera, los hogares se resecan por el uso de las calefacciones y especialmente en invierno la humedad desciende drásticamente, porque el agua del aire se convierte en hielo del piso. los humidificadores también existen con formas amigables para los niños y ayudan a que las vías respiratorias se mantengan lubricadas y evitar la frecuencia de irritaciones nasales, admás ayudan a que la piel conserve su humedad natural.

Otros aparatos que he visto, y que no quise tener porque me parecían exagerar en el cuidado y delicadeza, son los columpios o las cunas que se mecen solas, los entibiadores de pañitos húmedos y las tabletas digitales para bebés. Un aparato que es útil, pero que es más el estorbo que el servicio es el esterilizador. No importa si es con agua o para microondas, la tarea que cumple perfectamente la podría hacer uno con una olla y una parrilla para arepas que sirven para cosas cotidianas y no ocupan el espacio de los esterilizadores.

Cuando vaya a tener uno o más bebés, mire lo que ofrece el mercado y documéntese leyendo las críticas a esos productos, porque es posible que desperdicie su dinero o que le regalen cosas que le resulten totalmente inútiles.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Los primeros seis meses

Cuando recibimos la noticia de que mi esposa y yo íbamos a ser padres de trillizas quedamos estupefactos. No sé si existe otra palabra que describa mejor esa emoción -honestamente terrible- que produce una sorpresa tal. Un miedo a lo desonocido y al futuro, una preocupación por la responsabilidad venidera, por los aprietos económicos que pudieran llegar, el riesgo de enloquecerse entre los llantos y las demandas de tres bebés. Y un niño. Y un perrito

Como ya dije antes, nos sugirieron "reducir el embarazo", y esa idea era aún más terrible que la idea de ser padres de trillizos. Hoy se cumplen seis meses del nacimiento de esas tres niñas que han llenado nuestro hogar de alegría y amor, y cada que las miro recuerdo como si fuera un trueno esa recomendación médica y me pregunto: ¿cómo hubiera sido posible escoger a una? ¿cómo hubiera quedado mi conciencia si una de estas niñas nunca hubiera sido por irnos de cómodos por la salida más fácil?

Seis meses después del nacimiento y unos meses más después de escuchar esas recomendaciones, estoy convencido de que nuestra decisión fue la mejor. Es cierto que mis niñas exigen mucha más atención y gastos que haber tenido un solo hijo, o ninguno, pero nada puede igualar las emociones que se viven cuando uno es papá, y de tres niñas hermosas, es todavía más sobrecogedor.

Ya nos estamos acostumbrando a que se nos acerquen los extraños con sus preguntas y a ser motivo de curiosidad en la calle cuando salimos, ya superamos -aunque dormimos poco- esas trasnochadas con los teteros y estamos comenzando una etapa nueva en la que nuestras hijas ya observan con atención cuando comemos, ven televisión, se ríen y piden a su manera que las carguen.

Como todo papá disfruto enormemente llegar a mi hogar y fundirme en los brazos de mi esposa y mis hijos. Con las niñas es muy difícil distribuír el tiempo para dedicarle a cada una cariños y cuidados. A veces cuando cargo a una, la otra me mira y llora pidiendo también atención, y cuando antes seguramente no hubiera tenido la paciencia, ahora soy capaz de evitar la tensión con los llantos porque sé que esa es la única manera que tienen de expresar sus deseos y emociones, y lo más mágico es que uno aprende a entenderlas.

Eso hasta ahora ha sido lo verdaderamente difícil de ser "el triple papito", no tengo tres brazos para tenerlas a ellas al mismo tiempo, ni tres manos para acariciar sus caritas y hacerlas dormir. Como casi todo el mundo, también me tengo que ir a trabajar y duele dejarlas a ellas con sus miraditas para salir de la casa todo el día.

En ellas se nota mucho la diferencia de personalidades, además de que su fenotipo es distinto, el carácter individual las hace muy especiales y cada una marca una característica definida: Sarah es la líder fuerte que se hace notar, Victoria es pura dulzura y simpatía y Mariana es una coqueta pícara que tiene un pucherito asesino. Entre ellas se nota también la diferencia de desarrollo, que puede ser de pocas horas o algunos días. La mayor está más avanzada en el uso de sus manos y sus ojos y las otras dos niñas la siguen más o menos dos semanas después.

Prematuras y todo, en estos seis meses no ha habido ninguna dificultad de salud ni problemas de desarrollo. La pediatra vive contenta porque las niñas "no dan trabajo" y nosotros orgullosos porque tomamos una decisión correcta. Hasta ahora no hemos vivido ninguno de esos riesgos con los que nos quisieron asustar hace casi un año.

Aparte de eso, es fabuloso ver cómo el hermano mayor dedica sus bailes y canciones para entretenerlas, anoche quiso tocar un silbato brasileño que recogió en una piñata y hace dos noches les bailó y les cantó para calmar sus llantos de sueño. Él tiene su mundo y a veces quiere compartirlo con ellas, especialmente con Mariana, la que más se parece físicamente a la mamá.

Sies meses de nacidas… cuando mis amigos que tienen un bebé se quejan de los trasnochos y los llantos, cuando dicen que hay mucha ropa para lavar, cuando dicen que hay que estar haciendo teteros a toda hora, cuando dicen que es muy duro cuidar un bebé, yo simplemente sonrío y les doy la razón, sonrío porque sé que todos esos trabajos merecen el esfuerzo cuando uno ama tanto a un ser al que le dio vida y que todo lo que hace es maravilloso, empezando simplemente por su existencia.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Las salidas

En verano, quizá es lo que hasta ahora ha resultado más complicado. Cuando yo estaba soltero siempre llegaba con anticipación de 10 o 15 minutos a cualquier cita, fuera ésta formal o informal. Al casarme empezamos a llegar a tiempo: justo a tiempo. Desde que nació mi hijo empezamos a llegar tarde y ahora con las trillizas no solamente llegamos tarde, sino que la preparación para salir es toda una actividad familiar.

Hay que calcular cuánto tiempo vamos a estar por fuera y con ese dato -que por lo general es impreciso y no cumple con las expectativas- organizar la pañalera y la teterada. Hay que empacar un juego de ropa por cada niña, los trapitos o baberos para darles el tetero, dos pañales por niña, un saquito para cada una, la cobija de cada una (y gorrito o pava, dependiendo de la temperatura), la crema para las nalguitas, los pañitos húmedos para limpiar, bolsas plásticas para los desechos y el número de teteros que determine el cálculo de la ausencia… ya sabemos que son tres teteros cada tres horas.

Debemos decidir si vamos a usar los coches, el coche doble y el sencillo o solamente el coche doble y el cargador de bebé para chilinguiarse a la menos juiciosa. Al respecto, se recomienda que uno tenga un coche doble y uno sencillo, pues los coches triples aparte de escasos y extremadamente costosos, no son fáciles de manejar porque ocupan mucho espacio sin importar si están dispuestos en tándem o en fila.

Si ya todo el mundo se bañó, antes de salir hay que alimentarlas, darles los teteritos para evitar tener que llevar un trío más de botellas y para que no lloren en "medio paseo" y tratar de alargar al máximo la próxima sentada de biberones. Como ya saben, lavar y preparar los biberones toma tiempo y cierta ciencia. Luego hay que sacarles los gases y verificar el estado de los pañales, que por lo general, hay que cambiarlos antes de salir.

Las damas tienen que peinarse, maquillarse y vestirse, mi hijo tiene que vestirse, pero poco le interesa y se dedica a jugar; mientras tanto yo saco al perro y si es necesario, recojo la mesa o los platos, boto la basura y verifico que la pañalera y la neverita de los teteros estén listas. Si la salida consiste en llevar algo, me aseguro de que eso esté junto a la pañalera y los teteros, pues en tanto trajín ya hemos olvidado algunas veces "el recibo", los cupones, o el celular o lo que sea que motive la salida.

Cuando las damas están casi listas, pregunto dos o tres veces si puedo empezar a montar a las niñas al carro. Tras respuesta positiva procedo a llevar una por una al carro y ponerlas en sus sillas especiales, amarrarlas con esos cinturones cuyos broches no aman a los dedos humanos y hacer fuerza para que no se queden llorando tristes. Cuando entro a la casa anuncio que ya puse a Fulana en el carro para que el resto de la familia se entere dónde está… y por ahí derecho presionar la salida y que se acelere la peinada y maquillada. A mi hijo lo dejo con las niñas en el carro cuidándolas y es por eso que nunca... NUNCA dejo las llaves en el vehículo mientras no estoy en él.

En el parque Spring Garden, después
de un partido de sóftbol
Ya todos estamos en el carro, los siete: trillizas, niño, abuelita, mamá y yo (a veces coco y por un tiempo la otra abuelita); y nos vamos.

En la calle es muy particular cómo la gente cuenta: uno, dos… tres, ¡tres! tres bebés, ¡ey miren... tres bebés! ¡Tres bebés!

La primera vez un señor, luego de contar y verificar, y de preguntar quiénes éramos los papás, se me arrimó y me dijo: "¿cuál es su nombre señor?", "José", le respondí sonriendo. "José voy a rezar por usted… seguro voy a rezar por usted". Otros me han dado el pésame y varias veces me han dicho que soy "muy demalas" porque "perdí el baño".

Cuando hay un evento cultural, nos convertimos en otro "kiosco" en el que la gente se detiene para admirar la proeza de tener trillizas y nos felicitan, unos se asombran y otros se horrorizan, y por lo general nos hacen estas preguntas:
¿Son niños o niñas?
¿Qué edad tienen?
¿Quiénes son los papás?
¿Cómo se llaman (las niñas)?
¿Es la primera vez que tienen hijos?
¿Y van a tener más hijos?
¿Fue concepción natural o invitro?
¿Fue parto natural o cesárea?
¿En cuál hospital nacieron?
¿Cómo las diferencian?
¿Tienen quién les ayude?
¿Y el hermanito las quiere?
¿Y ya duermen toda la noche?
¿Ustedes sí duermen lo suficiente?
¿Las alimentan de pecho o con fórmula?
Y como si fueran amigos de toda la vida, sin falta, nos empiezan a contar que la tía de una prima que no es su mamá es gemela, y que la cuñada del marido que no es su hermana conoce una señora del barrio que también tuvo trillizos. En casi todas las ocasiones nos hemos encontrado con gente que afirma ser mellizo o trillizo o que ha parido múltiples también. Alguno de nosotros dice: "el papá también es gemelo", y continúan los comentarios y con una certeza científica responden: "con razón"… pero todos sabemos que los bebés múltiples no son "responsabilidad" del padre (porque todos sabemos, ¿o no?).

Hay gente que con mucha generosidad se nos ha ofrecido a ayudarnos en la casa y cuando nos ven aparecer con los dos coches o las tres sillas del carro, nos abren las puertas y proponen ayudar con el ingreso de las niñas. En el consultorio pediátrico somos la sensación, la enfermera y la recepcionista son felices cuando llegamos y felices cuando mi esposa pide la próxima cita.

Y si les contara cómo fue el día del bautizo…

Vamos a ver cómo nos desenvolvemos en invierno, cuando haya que ponerse abrigos y tener mucho cuidado con el hielo, porque aquí sí hace frío.

lunes, 25 de agosto de 2014

Los tabaquitos

Esto de tener trillizas a veces es un poquito complicado. Pero nos hemos dado cuenta de que no es tan difícil como lo pintaba la gente cuando contábamos la noticia de que estábamos esperando tres bebés, esa gente que nunca había tenido tres bebés al mismo tiempo.

Cuando estuvimos en el bazar de la Asociación de Padres de Gemelos y Trillizos de Montreal, encontramos dos señoras que habían vivido lo mismo que nosotros y nos dieron mucho ánimo, en especial diciendo: "triple amor y triple diversión". Pero a pesar de que eso es verdad, hay momentos en los que la paciencia y la sabiduría son las virtudes más necesitadas.

Cuando tienen sueño ellas lloran locamente, a veces las tres al mismo tiempo y aunque tenemos ayuda en la casa, no es suficiente. Ese coro de llantos remonta en todas las habitaciones y en ocasiones no vale acostarlas, cobijarlas, meserlas, ponerles los chupos ni acariciarlas. Ellas lloran muy fuerte, con mucha intensidad y es difícil mantener la calma.

No sé de dónde sacamos la expresión, pero mi esposa y yo descubrimos, siguiendo el "consejo popular" y el ejemplo del hospital, que de lo mejor que se puede hacer para que un bebé duerma bien, es "entabacarlo" después de darle su tetero. Mi esposa y yo hemos estado aplicando esa técnica y funciona como por arte de magia, muy pronto ellas se duermen tranquilas. En los libros y en foros hay gente que desaconseja esta técnica, pero a nosotros nos da muy buen resultado:

Se prende un tabaco y mientras usted se lo fuma, les sopla el humo -del tabaco, no el exhalado- en la carita de las bebés hasta que se van quedando calladas y dormidas. Yo creo que es el efecto tranquilizador de la nicotina; hay que tener en cuenta que no funciona con cigarrillos, deben ser verdaderos puros.
Hablando en serio, la entabacada consiste en envolver a los bebés como un tabaquito, y para eso no se necesita gran cosa: una tela suave y delicada (muselinas) o los propios "tabaquitos*" con diseño especial y velcro que se consiguen en el mercado. Nosotros usamos unos que nos regaló una amiga en un práctico paquete × 3, pero cuando están de lavar o embolatados, usamos las muselinas que nos regaló otra amiga; con ambos da igual resultado. Aquí verá de una manera ilustrada lo fácil que es, pero por desgracia no puedo mostrar el amor que se siente al hacerlo:

Con muselinas

Este bebé no es hijo mío, la foto la conseguí en Internet

Con tabaquitos

Este bebé tampoco, la foto también la conseguí en Internet

Hay que tener en cuenta que por mucho que uno entabaque a las niñas, si el ambiente no es propicio para el sueño, ellas no se dormirán. Apague o atenúe las luces, evite ruidos intempestivos y fuertes y verifique que la temperatura sea adecuada para dormir. Si está fresco o frío, además del tabaquito, póngales también cobijas. En los libros también aconsejan llenar el ambiente de la habitación con ruido blanco, grabaciones del palpitar del corazón, del mar o de agua corriendo; o música suave, aunque yo a veces les he puesto Carmina Burana o heavy  metal y se arrullan igual.

Es recomendable que antes de proceder con el ritual de dormir, les haya dado su alimentación, sacado los gases, cambiado el pañal y puesto una piyama cómoda. Evite - aunque el sentido común lo indica, vale advertir- envolver a los bebés enrollando también la cabeza, no los acueste boca abajo ni de cara a las "paredes" de la cuna. Mantenga a los bebés boca arriba, usted no querrrá que se asfixien.

Ya estamos en la etapa (entre 3 y 4 meses de edad) en que las niñas pasan la noche completa sin pedir tetero ni cambio de pañal y con la ayuda de los tabaquitos ellas se quedan dormiditas ¡y nosotros también!


*No sé cómo se llaman estos artículos

martes, 12 de agosto de 2014

La teterada

Una de las cuestiones que más espantan a los interlocutores cuando reciben la noticia de nuestras trillizas, es la falta de sueño saludable durante las noches gracias a los períodos de alimentación de las niñas. Se quejan cuando lo vivieron con sus hijos y se trataba de uno, dos cuando mucho, pero cuando piensan en tres, la expresión facial asemeja a la de alguien a quien le pillaron fotos en pelota.

Yo también estaba asustado al principio, pero con un poco de orden y labor proactiva, las cosas son más llevaderas. Aquí veremos cómo se va ordenando este asunto.

Estos teteros prometen evitar cólicos
y gases, pero no noto la diferencia
con teteros corrientes: ellas eructan tal
y como cuando me tomo tres cervezas
En un bazar organizado por la Asociación de Padres de Gemelos y Trillizos de Montreal -a la que pertenecemos- compramos muchas cosas útiles, entre ellas, unos teteros a muy buen precio, que se dice, son la maravilla para alimentar a los infantes. La vendedora que tuvo gemelos nos vendió ocho teteros con todos sus accesorios, además recibimos otros teteros más corrientes de regalo o en paquetes de muestras gratis. Usamos entonces los Doctor Brown's y los Avent, los (chupos o tetinas) Nuk resultaron ser supremamente lentos, aún para las niñas prematuras, y abominablemente lentos para nuestra necesidad de volver a la almohada.





Ahora un poco de matemáticas simples:
  • Un bebé recién nacido se alimenta cada tres horas
  • Como mencioné antes, normalmente se acostumbra -para ser más prácticos- alimentar en los cuartos del reloj: 12, 3, 6 y 9
  • Eso indica que en la noche se alimentan a las 9, 12 y 3 de la mañana, pero es mejor moverlo hasta las 6 de la mañana porque la considero hora de seguir dormido. 
  • Son tres niñas, igual a tres teteros por tanda, por tres tandas: nueve teteros en la noche a las 12, 3 y 6
Normalmente los teteros se preparan antes de alimentar a las bebés, eso significa levantarse en la noche tres veces a preparar teteros, pero es mejor dejarlos listos antes de irse a la cama, y antes de que las niñas empiecen a llorar. Por eso tomé la costumbre de lavar todos los teteros con sus accesorios y prepararlos antes, a eso de las 11 de la noche, y dejarlos en la nevera a la espera de los llantos de hambre.

Para la lavada, mi esposa tuvo la idea genial de ir echando los teteros sucios en una ponchera plástica con agua jabonosa, para que cuando se acumulen, estregarlos y juagarlos sin tanta demora; pero no siempre se echan los teteros desarmados en la ponchera y es así que comencé a desarrollar una técnica de desarmado rápido de los teteros Doctor Brown's que tienen: la botella, un embudo, un filtro, la tapa rosca y el chupo:

Soy diestro…
  1. Agarro la botella armada con la mano derecha
  2. Con la izquierda desenrosco la tapa y "destripo" el tetero halando con ella los accesorios internos (filtro y embudo)
  3. Con la mano derecha vacio la leche sobrante en el lavaplatos y echo el tetero en la ponchera
  4. Con la mano izquierda separo el chupo de la rosca y al mismo tempo con la derecha separo el filtro del embudo
  5. Echo los accesorios a la ponchera
  6. Siguiente tetero
Si se perdió en el proceso, aquí hay un corto video donde muestro la magnífica operación con dos biberones, pero le advierto que es "más rápida la mano que el ojo".


Luego se agitan todos los elementos en la ponchera y con un cepillo o escobillon enjabonado se estregan, para luego juagarlos y ponerlos a escurrir. En el mercado existen escurridores dedicados especialmente a los teteros y sus accesorios porque es preferible que estos elementos no se mezclen con los de los adultos, inclusive en la lavada. Con respecto al filtro y al embudo, en la compra del paquete no se incluyeron los micro escobillones especializados del tal Doctor Brown y lo que tenía en mi cocina no servía para lavarlos. Pensé muchas veces cómo reemplazar esos escobilloncitos sin gastarle CA $7 a un paquete de cuatro, hasta que llegué a la solución de los limpiapipas, que un paquete de 15 me vale CA $1.

La leche la preparamos en una jarrita especial, de la misma marca, que es maravillosa para mezclar el polvo con el agua y cuando hay, con la leche materna; gracias a su sistema de hélice interna que hace una mezcla homogénea y eficiente. Cuando las niñas dejen de tomar tetero, me apoderaré de esa jarra para hacerme mis chocolistos con café y miel de arce.

Con teteros limpios y leche lista, basta con llenar las cantidades adecuadas en los biberones y armarlos con todos sus accesorios -para lo que también desarrollé un sistema eficiente que pasaré por alto- y guardarlos en la nevera… a dormir y a esperar que se despierten. Se recomienda que al despertar la primera, se despierten las demás para sincronizarles sus ciclos de sueño y hambre, de lo contrario, no duerme ni el verraco.

A veces he alimentado a dos niñas al mismo tiempo, pero es difícil controlar los chorreados de leche, si no están muy desesperadas, es mejor que una de ellas espere dormida mientras las otras dos beben.

Al comienzo mi esposa ideó una cartelera en la que anotaba las teteradas, el orden de alimentación, si se cambiaron pañales, si hubo regurgitaciones y la hora en la que la primera niña tomó su tetero. Esto nos ayudaba a ordenar las teteradas, pero con la experiencia empezamos a abandonar las anotaciones y aunque muy de vez en cuando hay confusiones, ya no la necesitamos.

Dicen que "donde cabe uno caben dos", pues yo digo que si usted cree ser capaz de hacer un tetero, hace nueve.
La alegría y ternura que produce verlas tranquilas tomando su lechita es incomparable
ACTUALIZACIÓN (noviembre 2014): llegaron a la casa unos teteros de marca ADIRI. Estos con un diseño totalmente extraño a lo que estamos acostumbrados y hechos en un material más suave. Decidimos ensayarlos porque ahora las niñas ya no quieren tomar más tetero y quizá con este nuevo artefacto lo aceptarían. Con la niña que ensayamos quedó con hambre porque por mucho que chupaba, nada le salía, por el contrario, el contenido se escapaba por la rosca de la tapa y por la "ventila" en la misma, la leche estilaba por mi brazo y el cuello de ella, tuvimos que trasvasar lo que no se derramó a un teterito plástico de los baratos, que funciona de maravilla. Estos teteros con forma de ubre no los recomiendo.

lunes, 4 de agosto de 2014

La lora de Nice

Foto autoría de Alfredo Colón
Si hubiéramos sabido que la sopa era de espinacas, nos hubiéramos escondido en una madriguera con tal de no acompañar a mi mamá a esa visita. Pero ni modo. Un viernes en la tarde, de esos en los que puede más la modorra, nos fuimos en un bus hacia el centro de Medellín, para luego coger en Circular Coonatra que nos llevaría al barrio Los Almendros.

Llegamos a la casa de Nice, una amiga de mi abuelita, para hacer una visita que ha dejado huella en nuestros recuerdos. Como siempre y como a todo niño, nos obligaron a saludar de besito en la mejilla y nos sentaron en la mesa, donde los cubiertos de plata y la porcelana nos esperaban. Sirvieron y muy amargamente almorzamos.

Ese almuerzo también estuvo plagado de pimentón, apio, coliflor y toda clase de vegetales pedorreros que no hacían parte de nuestro menú infantil. El cilantro rampante había causado además un sopor insoportable que era vencido únicamente por el calor de la tarde. Nos alegraron un poco el banquete con un par de tarros de yogur Chambourcy, lo mejorcito de la época.

Mi mamá se dedicó a la visita, si mal no recuerdo a compartir conocimientos sobre el bordado con tamboras-que ella acababa de comprar-… o pintura en tela, pero con tamboras; mientras que mi hermano y yo nos aburríamos como autenticando una firma en notaría.

Nice se apiadó y nos llevó a conocer la lora que estaba -como todas- en una estaca en la parte de atrás de la casa. Allá había también un juguete, un perrito que con una bomba de aire y una manguerita hacía cabriolas. Nos entretuvimos con ambos: lora y perro, y llegó algún pariente de Nice a "darnos vuelta" y el individuo empezó a joder a la lora, según él, para divertirnos. "Lorito quierrrre cacao", "Rrrrrroberrrrrto", y todas esas cosas que les dicen a los loros para que repitan, pero ella se quedaba seria y se movía en su estaca.

El tipo estaba cansón con la lora y nosotros ni siquiera sonreíamos, de pronto el animalito dejó descolgar un poco su cuerpo hacia atrás y con puntería certera descargó un potente chorro de rila* que bañó el pecho bien vestido del fallido adiestrador, para verlo luego huir con un asco monumental del patio inolvidable . Nos carcajeamos y esa cagada de la lora mereció la sopa de espinacas y la ensalada de Nice.

Cuando empezamos a antender a nuestras trillizas en la casa, estaba atento en las cambiadas de pañal porque en el hospital sucedió varias veces que al limpiar la piel sucia, ellas disparaban a chorro tal como hizo la lora. Menos mal tenía puesta la bata (antes mencionada) y mi ropa se salvó en varias ocasiones.

Una noche de cansancio, me dediqué a lo de siempre con las niñas y estaba limpiando a una de ellas, cuando vi venir con una mueca en su carita el chorro inevitable, que con la misma puntería de la otra historia, dejó una tierna mácula en la silueta de Gene Simmons de mi camiseta.

Y eso pasa, porque hasta cierta edad, los bebés al ser limpiados "sufren" fácilmente estímulo en los esfínteres y explotan como una sensible trampa ratonera.

Ya sabe, cuando nazcan sus bebés piense en la lora de Nice y póngase un delantal o asuma las consecuencias. Vi en Toys R Us un artículo que está concebido como escudo para esos momentos inesperados, pero considero que es otro artefacto más a "gerenciar" cuando uno ya está bien ocupado con un pañal cagado, uno limpio, paños húmedos, crema, una bebé que llora y con seguridad otras dos esperando turno. Si quiere conocerlo, aquí les presento el Teepee for the wee wee (léase tipi for de wiwi), una cosa que desborda de ternura cuando los bebés desbordan en soltura.

*En Antioquia le decimos "rila" a los excrementos de aves